Legisladores en el Parlamento Europeo y el Consejo anuncian que han alcanzado un acuerdo provisional para introducir un nuevo objetivo vinculante en la Ley Climática Europea para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero en un 90% por 2040, con base en 1990.
Fecha de publicación: Wed, 10 Dec 2025 11:12:06 GMT
El nuevo acuerdo requirió una serie de compromisos para poder completarse, incluyendo la creación de un papel significativo para los créditos de carbono internacionales en la consecución del objetivo, revisiones bianuales del nuevo objetivo, y una demora en la extensión del sistema de fijación de precios al carbono ETS de la UE a los sectores de transporte por carretera y edificación. En un post anunciando el acuerdo, la Comisión de la UE describió el acuerdo como “una vía pragmática y flexible hacia 2040 que refleja las realidades económicas y geopolíticas actuales”.
Wopke Hoekstra, Comisario de la UE para el Clima, Cero Neto y Crecimiento Limpio, dijo: “Este acuerdo es pragmático y ambicioso, proporcionando velocidad, previsibilidad y flexibilidad. Por encima de todo, muestra que el clima, la competitividad e independencia van de la mano y envía un mensaje poderoso a nuestros socios globales”.
La Comisión Europea presentó inicialmente el nuevo objetivo de 2040 en julio, con una propuesta para modificar la Ley Climática de la UE, adoptada inicialmente en 2021, que estableció en legislación el objetivo de la UE de alcanzar la neutralidad climática por 2050, así como el objetivo interino actual de la UE para reducir las emisiones netas de GEI en al menos un 55% por 2030 en comparación con 1990. En una actualización reciente, la Comisión informó que la UE está casi en camino de alcanzar su objetivo climático de 2030, y notó que ya ha logrado una reducción de las emisiones de GEI del 37% al final de 2023 con base en 1990.
La propuesta de la Comisión introdujo una serie de cambios respecto a sus objetivos climáticos anteriores, incluyendo la capacidad de usar diversas formas de créditos de carbono para alcanzar el objetivo de 2040, permitiendo que los créditos de carbono internacionales bajo el Artículo 6 del Acuerdo de París se utilicen desde 2036 para contribuir hasta el 3% del objetivo de reducción del 90%.
Citando preocupaciones sobre la competitividad global de la UE y el impacto económico de la propuesta de actualización a la ley climática, varios estados, incluyendo Polonia, la República Checa y Hungría, y eurodiputados de derecha, se opusieron al objetivo de 2040, calificándolo de irrealista o arriesgado, lo que finalmente requirió añadir flexibilidades adicionales para llegar a un acuerdo.
Entre los cambios clave de la propuesta de la Comisión en el nuevo acuerdo está un papel ampliado para los mercados de carbono, con el acuerdo permitiendo que los créditos de carbono internacionales contribuyan hasta el 5% del nuevo objetivo a partir de 2036, requiriendo reducciones domésticas reales del 85% por 2040. El acuerdo también puede establecer una fase piloto de 2030 a 2035 para apoyar el desarrollo de un mercado internacional de créditos de alta integridad. El nuevo acuerdo también permite el uso de remociones permanentes de carbono doméstico bajo el Sistema de Comercio de Emisiones (ETS) de la UE, para compensar las emisiones difíciles de mitigar.
El acuerdo también abre la puerta a posibles cambios en el nuevo objetivo de 2040 mediante la introducción de una revisión por parte de la Comisión que evaluará el progreso cada dos años, considerando factores como los datos científicos más recientes, desarrollos tecnológicos, precios de la energía, el nivel de remociones netas y la competitividad internacional de la UE, con la Comisión obligada a proponer revisiones a la Ley Climática si es apropiado.
El acuerdo también posterga la implementación del sistema de comercio de emisiones revisado de la UE, ETS2, por un año hasta 2028. ETS2, inicialmente planificado para ser lanzado en 2027, extenderá el sistema de fijación de precios al carbono de la UE a nuevos sectores, incluyendo combustible utilizado para el transporte por carretera y para la calefacción de edificios. Además, el nuevo acuerdo también brinda mayores flexibilidades dentro y entre sectores, proporcionando a los estados miembros la capacidad de compensar los déficits dentro de sectores individuales para cumplir con los objetivos climáticos.
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, dijo: “Hoy, la UE está demostrando nuestro fuerte compromiso con la acción climática y el Acuerdo de París. Un mes después de la COP30, hemos convertido nuestras palabras en acciones, con un objetivo legalmente vinculante de reducción de emisiones del 90% por 2040. Tenemos una dirección clara hacia la neutralidad climática. Y un plan pragmático y flexible para hacer la transición limpia más competitiva”.
El acuerdo deberá ser formalmente adoptado por el Parlamento y el Consejo de la UE antes de entrar en vigor.
Nota originada según la Fuente: [Nombre del medio] – Leer artículo original (la transcripción es un espejo de la fuente citada)
🎯 La Opinión de El Genio Inversor 👇
El acuerdo provisional del Parlamento Europeo y el Consejo sobre un objetivo vinculante del 90% de reducción de emisiones para 2040 representa un hito sin precedentes en la regulación climática global, con implicaciones directas y profundas para los mercados de carbono. La inclusión explícita de créditos internacionales bajo el Artículo 6 del Acuerdo de París —hasta un 5% del objetivo a partir de 2036—, junto con la creación de una fase piloto 2030–2035 para mercados de alta integridad, refuerza la legitimidad y escalabilidad de los mecanismos cooperativos. Esto se alinea estratégicamente con avances recientes como la entrada en vigor del régimen internacional de cooperación bajo Artículo 6 en la COP28 y los primeros acuerdos bilaterales entre la UE y países como Chile y Ruanda.
Además, la flexibilidad introducida —como las revisiones bianuales basadas en ciencia, tecnología y competitividad— no debilita el compromiso, sino que lo hace más resiliente frente a incertidumbres geopolíticas y económicas. El retraso en ETS2 hasta 2028 no es un retroceso, sino una oportunidad para consolidar marcos robustos de contabilidad y verificación, especialmente tras los desafíos identificados en la implementación temprana del sistema en sectores difíciles de abatir. La exigencia de reducciones domésticas reales del 85% garantiza que el núcleo del esfuerzo siga siendo interno, mientras se abre espacio para soluciones complementarias como remociones permanentes bajo el ETS.
Este marco europeo no solo fortalece la posición de la UE como líder normativo, sino que también ofrece un referente técnico y político valioso para economías emergentes que buscan integrarse en mercados globales de carbono con estándares rigurosos. ¿Cómo podrían los países de la región —como Paraguay, con su potencial forestal y energético renovable— aprovechar esta nueva arquitectura regulatoria para desarrollar proyectos de crédito de carbono alineados con los criterios de alta integridad exigidos por Bruselas?
💡 La opinión de El Genio Inversor es una opinión libre de intereses particulares o privados y debe ser tomada como tal.



