La COP30 concluye en Belém: Gran financiamiento para la adaptación, grandes fallos en combustibles fósiles
Fecha de publicación: Tue, 25 Nov 2025 14:15:17 GMT
La 30ª Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP30) concluyó el pasado viernes en Belém, Brasil. Los países se reunieron para discutir cómo responder al cambio climático y apoyar los objetivos climáticos globales. La reunión produjo algunos avances, especialmente en financiamiento climático. Sin embargo, no incluyó compromisos vinculantes para poner fin al uso de combustibles fósiles o detener la deforestación. El resultado, firmado por 194 naciones, mostró tanto logros como limitaciones. También destacó los desafíos que conllevan las conversaciones climáticas globales que requieren el acuerdo de casi 200 países.
El financiamiento para la adaptación recibe un impulso, pero no suficiente
Uno de los principales resultados de la COP30 fue el acuerdo para aumentar el apoyo a los países afectados por el cambio climático. El texto final pide un gran aumento en el financiamiento para la adaptación. Esto incluye un plan para escalar el apoyo a aproximadamente US$120 mil millones por año para 2035, lo que es unas 3 veces más que el compromiso actual. Este dinero ayudará a las naciones a prepararse para inundaciones, tormentas, sequías y otros impactos climáticos. Los países en desarrollo acogieron con satisfacción este aumento. A menudo enfrentan los peores impactos climáticos, pero tienen menos recursos para responder. El financiamiento adicional ayuda a las comunidades de varias maneras. Construye infraestructura, mejora la respuesta a desastres, apoya a los agricultores y protege a los grupos vulnerables. Sin embargo, los expertos señalan que la brecha de financiamiento para la adaptación sigue siendo de más de US$300 mil millones por año. Esto significa que el nuevo objetivo aún está muy por debajo de lo que necesitan los países vulnerables. Si bien la COP30 mostró progreso en el apoyo financiero, la escala de los desafíos de financiamiento sigue siendo grande.
El acuerdo también alienta a los países a mejorar el reporte y seguimiento de los fondos de adaptación. Esto tiene como objetivo hacer que el dinero sea más predecible y efectivo. Aunque el aumento es significativo, los detalles exactos de cómo se distribuirán los fondos aún se están finalizando.
Conversaciones sobre combustibles fósiles: Gran ambición, pequeños compromisos
La COP30 introdujo hojas de ruta voluntarias para dos áreas importantes: combustibles fósiles y deforestación. Los países acordaron discutir planes a largo plazo para reducir el uso de combustibles fósiles y proteger los bosques. Sin embargo, estas hojas de ruta no son vinculantes. No establecen objetivos legalmente exigibles. Los países pueden unirse voluntariamente e informar sobre su progreso, pero no hay penalizaciones por no cumplir con los objetivos.
Más de 80 países apoyaron la hoja de ruta de transición de combustibles fósiles, incluidos Brasil, Corea del Sur, Alemania, Francia, Colombia, Chile, Kenia y México. Estos países dijeron estar dispuestos a explorar caminos hacia sistemas energéticos más limpios. Pero algunos grandes productores de combustibles fósiles se opusieron al lenguaje vinculante. Países como Arabia Saudita, Rusia, India y China se resistieron a cualquier acuerdo formal para eliminar gradualmente los combustibles fósiles. Debido a esta oposición, la hoja de ruta sigue siendo voluntaria y queda fuera del texto oficial de la COP30.
Wopke Hoekstra, Comisionado de la UE para el Clima, Crecimiento Neto Cero y Limpio, publicó: “Sin embargo, un grupo de países productores de petróleo principalmente hizo todo lo posible para bloquear la referencia a la eliminación gradual de los combustibles fósiles en el acuerdo unánime. En cambio, bajo una iniciativa liderada por Brasil, formaremos una gran coalición de países dispuestos comprometidos con una hoja de ruta concreta para eliminar gradualmente los combustibles fósiles”.
La hoja de ruta forestal también es voluntaria. Se centra en proteger y restaurar bosques, especialmente en regiones importantes como el Amazonas. El Amazonas juega un papel importante en el almacenamiento de carbono, el apoyo a la biodiversidad y la regulación de los patrones climáticos. Pero los países difirieron ampliamente sobre qué tan rápido debería reducirse la deforestación, lo que dificultó llegar a un acuerdo vinculante. Estas hojas de ruta voluntarias muestran lo difícil que es llegar a un acuerdo entre casi 200 naciones. Diferentes prioridades nacionales, presiones económicas e intereses políticos moldearon el resultado final. La naturaleza voluntaria de las hojas de ruta fue un compromiso para mantener a todos los países involucrados en el proceso.
Progreso limitado en la reducción de emisiones
La COP30 puso mucho de su énfasis en el financiamiento para la adaptación e iniciativas voluntarias. Sin embargo, la conferencia no hizo ningún compromiso vinculante para reducir el uso de combustibles fósiles. Esto creó una gran brecha entre las recomendaciones científicas y los acuerdos políticos. El calentamiento global sigue acelerándose. Los científicos explican que el mundo debe reducir drásticamente las emisiones de carbono en la próxima década para mantener el aumento de la temperatura global por debajo de 1.5 °C. Superar este umbral aumenta el riesgo de impactos climáticos extremos, incluidas tormentas más fuertes, olas de calor más intensas y pérdida de ecosistemas.
El gráfico muestra la gran diferencia entre dónde se proyectan las emisiones según los planes climáticos actuales y dónde necesitan estar para mantenerse en el camino hacia 1.5°C. La brecha es enorme, más de un tercio de las emisiones proyectadas actualmente. Fuente de datos: UNEP
La COP30 no introdujo nuevas medidas vinculantes para apoyar la trayectoria de 1.5 °C. En su lugar, los delegados enfatizaron la importancia de los planes climáticos nacionales, o CDN (Contribuciones Determinadas a Nivel Nacional). Se alentó a los países a actualizar sus CDN con mayor ambición. Antes de la COP30, algunos países presentaron CDN más fuertes. Corea del Sur, por ejemplo, anunció un plan para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero en un 53% a 61% para 2035, en comparación con los niveles de 2018. Más de 120 países también actualizaron o fortalecieron sus CDN antes de la conferencia. Estas actualizaciones muestran una disposición a actuar, pero aún dependen en gran medida de acciones voluntarias sin mecanismos de cumplimiento. Los científicos dicen que esta brecha hace que sea difícil cumplir con los objetivos climáticos globales.
Los objetivos de protección forestal siguen siendo voluntarios
La deforestación fue otro tema importante donde la COP30 no logró un resultado vinculante. El texto final no incluyó un compromiso global para poner fin a la pérdida de bosques para una fecha específica. En cambio, la hoja de ruta forestal sigue siendo voluntaria, dejando que cada país decida su propio ritmo. Este resultado es notable porque la selva amazónica, donde se celebró la COP30, es uno de los ecosistemas más importantes del mundo. Almacena grandes cantidades de dióxido de carbono y contiene una rica biodiversidad. Los científicos advierten que perder más de la Amazonía podría llevar partes del bosque hacia un “punto de inflexión”, donde ya no puede recuperarse del daño.
Algunos países anunciaron programas nacionales y asociaciones para reducir la deforestación. Otros introdujeron acuerdos comunitarios locales y colaboraciones gobierno-empresa. Estos esfuerzos son útiles pero limitados sin un objetivo global vinculante. Como resultado, el impacto potencial general sigue siendo incierto.
Decisiones clave y marcos
A pesar de las lagunas, la COP30 alcanzó varios acuerdos e introdujo marcos que podrían respaldar acciones futuras. Las decisiones clave incluyen:
- Triplicar el financiamiento para la adaptación para las naciones vulnerables.
- Lanzar hojas de ruta voluntarias para combustibles fósiles y bosques.
- Fortalecer los mecanismos para monitorear e informar sobre el financiamiento climático.
- Alentar a los países a mejorar sus CDN y otros planes climáticos.
- Crear nuevos diálogos sobre comercio y política climática.
Estas medidas buscan mantener la cooperación internacional en marcha. También proporcionan herramientas para rastrear el progreso y compartir conocimientos. Aunque no son legalmente vinculantes, pueden ayudar a los países a coordinar y planificar sus próximos pasos.
¿Por qué la política climática global sigue estancada?: El camino después de la COP30
La COP30 destacó varios desafíos que enfrentan las negociaciones climáticas globales. Las divisiones políticas hicieron que fuera difícil llegar a acuerdos sólidos. Los países tienen diferentes prioridades, dependiendo de su estructura económica, recursos naturales y necesidades de desarrollo. Algunos se centran en el financiamiento para la adaptación, otros en la transición de combustibles fósiles y otros en la protección forestal. Otro desafío importante es el propio proceso de la COP. Con casi 200 países involucrados, las decisiones deben tomarse por consenso. Esto significa que incluso un pequeño número de países puede bloquear un lenguaje más fuerte. Como resultado, muchas propuestas fueron suavizadas para lograr un acuerdo, especialmente aquellas relacionadas con los combustibles fósiles.
Los próximos pasos se centrarán en cómo los países convierten los planes voluntarios en acciones claras. Se espera que los gobiernos actualicen sus CDN, implementen proyectos de adaptación y mejoren la transparencia en el reporte. Se espera que los grupos de la sociedad civil, los gobiernos locales y el sector privado ayuden a rastrear el progreso y responsabilizar a los gobiernos. Los expertos dicen que las futuras reuniones de la COP tendrán que basarse en el progreso de la COP30 y abordar sus lagunas. Compromisos más fuertes y mejor coordinados, especialmente sobre combustibles fósiles y protección forestal, serán cruciales para mantenerse dentro de los objetivos climáticos globales. La COP30 fue otro paso en un proceso largo, pero se necesita mucho más trabajo para asegurar un futuro climático más seguro y estable.
Nota originada según la Fuente: Carbon Credits – Leer artículo original (la transcripción es un espejo de la fuente citada)
🎯 La Opinión de El Genio Inversor 👇
La COP30, concluida en Belém en noviembre de 2025, marcó un hito significativo en la cooperación climática global, especialmente en el impulso al financiamiento para la adaptación. El compromiso conjunto de escalar el apoyo hasta US$120 mil millones anuales para 2035 —triplicando los niveles actuales— representa un avance concreto hacia la justicia climática, beneficiando principalmente a los países en desarrollo más vulnerables. Este logro refuerza la necesidad de mecanismos transparentes y predecibles de asignación de fondos, alineados con las metas del Acuerdo de París y con iniciativas recientes como el Fondo de Pérdidas y Daños establecido en la COP28.
Aunque no se lograron acuerdos vinculantes sobre la eliminación progresiva de combustibles fósiles ni la deforestación, la creación de hojas de ruta voluntarias lideradas por Brasil y respaldadas por más de 80 países —entre ellos Alemania, Francia, Colombia y Kenia— sienta las bases para una transición energética inclusiva y coordinada. Estas iniciativas, aunque no jurídicamente obligatorias, fortalecen espacios de colaboración Sur-Sur y Norte-Sur, y podrían integrarse en futuras actualizaciones de las CDN (Contribuciones Determinadas a Nivel Nacional), especialmente tras anuncios ambiciosos como el de Corea del Sur de reducir sus emisiones un 61% para 2035.
Además, el énfasis en mejorar el monitoreo y reporte del financiamiento climático abre oportunidades para que los mercados de carbono, tanto regulados como voluntarios, jueguen un rol estratégico en la movilización de recursos. ¿Cómo pueden los mecanismos del Artículo 6 facilitar el cumplimiento de estas hojas de ruta voluntarias y transformar compromisos incipientes en acciones medibles y verificables?
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